Resumen de lecturas: diciembre de 2016.

miércoles, 11 de enero de 2017

¡Hola! 

Hoy os quiero hablar de los libros que leí durante el último mes de 2016. No he reseñado ninguno de ellos y no voy a hacerlo, así que seguramente esta entrada sea algo más extensa, porque quiero hablaros con cierto detalle de qué me han parecido estas lecturas y por qué, aunque desde luego no me voy a extender tanto como lo haría en una reseña. La razón por la que no he reseñado ninguno de estos títulos es simple: tenía reseñas pendientes desde verano que me apetecía más publicar; solo hace un mes desde que volví al blog, así que he tenido que elegir qué reseñar y qué no en estas semanas, y, desgraciadamente, algunos libros se han quedado sin una entrada individual... lo cual no significa que no quiera hablaros de ellos, aunque sea en un formato más breve. Así que por eso estamos aquí hoy.

¡Allá vamos!

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"Qué bien lo pasamos anoche". (Relato)

domingo, 8 de enero de 2017


Le despertó un copo de nieve al caer sobre la punta de su nariz. Atontado, se incorporó y miró a su alrededor, preguntándose dónde estaba y, sobre todo, cómo había llegado hasta allí. Entonces, bajó la vista hacia su propio cuerpo y se descubrió a sí mismo envuelto en ropas destrozadas, deshilachadas. Apenas le protegían del frío. Pero lo peor de todo era que estaban cubiertas de sangre. Le dolía mucho el cuerpo, así que se preguntó si aquella sangre sería suya.
A su lado yacía un periódico que sí recordaba haber comprado esa mañana, en caso de que aún fuera aquel mismo día. La fecha, 1 de enero de 2017, estaba manchada por un par de gotas de sangre. Algo le dijo que era la misma sangre que cubría casi cada centímetro de su ropa.
Se incorporó y, tambaleante, dio unos pasos hacia ninguna parte. Estaba rodeado de nieve y de la más absoluta quietud. No se veía a nadie más allí, ni ningún vehículo con el que pudiera haber llegado a aquel lugar. Giró sobre sí mismo varias veces, sin decidir hacia qué dirección empezar a caminar, y sin quererlo acabó mareándose y cayó de nuevo al suelo.
Sentado en la espesa capa de nieve, sus ojos se humedecieron por la angustia y, finalmente, se echó a llorar. No podía creerse que aquello estuviera sucediendo. ¿De quién era aquella ropa? ¿Y aquella sangre? ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Por qué estaba solo? ¿Qué había pasado después de la cena?
Recordaba haber bebido tras las uvas, quizá más de la cuenta, pero nada fuera de lo habitual. Recordaba haberse puesto el abrigo, la bufanda y un par de guantes y haber salido con la intención de acabar en alguna discoteca. Iba a encontrarse con sus amigos de la universidad, pero no estaba seguro de haber llegado a verles.
En mitad de la confusión, una oleada de valentía le invadió el cuerpo y se volvió a levantar, echando esta vez a correr.
Desconocía cuánta distancia había recorrido, pero en algún momento la nieve se acabó y él entró en una avenida que no reconocía. Desorientado, caminó hasta que vislumbró en la siguiente esquina una figura masculina que no supo identificar. Conforme se fue acercando, reconoció a un compañero de clase con el que nunca se había llevado particularmente bien. Íñigo. Y lo peor de todo es que parecía herido y débil, como si le faltara toda la sangre que a él le manchaba.
—¿Se puede saber qué coño te pasaba anoche? ¿Por qué me hiciste… esto? —le espetó aquel muchacho, señalándose a sí mismo. Tenía heridas espantosas en los brazos y en la cara, y no quiso ni imaginar las heridas que habría bajo su ropa. Y hablando de su ropa… Estaba en el mismo estado que la suya: destrozada, como si un animal salvaje se hubiera dedicado a morder la tela hasta reducirla a nada.
—¿Qué ha pasado? —Su voz le sonó extraña, desconocida. Íñigo le miró y soltó una risa que le produjo un escalofrío.
—¿No te acuerdas? Los dos acabamos aquí después de ir de bares. Te acercaste a felicitarme el año nuevo, supongo, pero nunca llegaste a hacerlo. Ibas muy borracho. Vimos que se acercaba un camión y en cuanto pudiste me empujaste a él. Querías matarme… y lo conseguiste. Pero yo tiré de ti y el camión nos arrolló a los dos. Estamos muertos, Abel. 
¿Muertos? ¿Cómo podían estar muertos? ¿Qué camión? ¿Por qué había querido matar a Íñigo? Su compañero rio de nuevo y se encogió de hombros, como si estar muerto le divirtiera muchísimo. Luego comenzó a acercarse despacio a él y le dijo, con una inquietante sonrisa:
—Qué bien lo pasamos anoche.

De repente, despertó. Notaba la cara cubierta de sudor. A su lado, el reloj de la mesilla marcaba las siete de la tarde. La fecha era del día 1 de enero. Su cuerpo temblaba, por la resaca y por el frío, ya que se había dormido arropado solo por el periódico que compró antes de llegar a casa después de la noche de fiesta. Supuso que lo había estado leyendo hasta que el cansancio le había vencido. Aún recordaba el sueño que acababa de tener, así que rápidamente se fijó en la fecha del periódico. 
Había un par de gotas rojas sobre el papel.
Entonces, su móvil vibró. Desbloqueó la pantalla y se encontró con varios mensajes. La mayoría eran felicitaciones de nuevo año. En otros, algunos amigos le preguntaban dónde estaba, le hablaban sobre un atropello y le preguntaban si estaba bien. El último mensaje que había entrado era de Íñigo:
“Qué bien lo pasamos anoche, ¿verdad?”

Mis mejores y peores lecturas de 2016.

martes, 3 de enero de 2017

¡Hola, hola! Espero que hayáis empezado muy bien el nuevo año. 

He decidido esperar a que comenzara enero para traeros esta entrada tan especial, así que no podía abrir el año sin otra cosa que no fuera esta:

¿Qué leí desde junio hasta octubre? (Wrap up)

martes, 27 de diciembre de 2016

¡Hola, hola! Por fin os traigo una entrada diferente, porque desde que volví solo he publicado reseñas. Aunque no me arrepiento, la verdad. He leído poco en los últimos meses, pero he tenido algunas lecturas muy interesantes y no podía esperar a hablaros de ellas.

Además de las tres novelas que ya he reseñado este mes (si no sabes de qué hablo, me refiero a La sombra del viento, Virtud y verdad e Infortunium), en verano y en otoño estuve leyendo varios libros que no quiero que queden en el olvido. Y os adelanto que hay lecturas muy dispares... ¡Allá vamos!

Reseña: Infortunium, de Laura Tárraga Vañó.

martes, 20 de diciembre de 2016

(Sinopsis de Infortunium I: Guardiana de almas)

«Imagina poder viajar en el tiempo... a la ciudad que quieras, al año que desees.
Ahora, conviértelo en tu trabajo. Suena bien, ¿no?
Salvo por lo de tocar cadáveres.
Ah, no parece tan bonito ¿eh?
Pues añádele tener que soportar a un compañero de viaje al que no aguantas.
Y que todo te salga mal y tener que mentir a todo el mundo.
Y conocerle.
Porque no todo es tan malo como lo pinto, ¿o sí?
Típico en ti, Azel. Siempre pensando lo peor.
¿Yo? Aquí todo lo puso patas arriba el chico de la biblioteca.
Porque esta historia empieza donde todas las demás aguardan.»

Una novela que combina historia y ficción, misticismo y realidad, romance y odio. Relaciones personales hirientes, críticas sociales y un malo muy malo al que todos quieren asesinar (incluido tú).

Esta reseña NO CONTIENE SPOILERS ni de Infortunium I ni de Infortunium II.

Hoy no voy a reseñar un solo libro, sino que van a ser dos: os vengo a hablar de la bilogía Infortunium de Laura Tárraga, una serie de dos libros que no quiero reseñar por separado, porque para mí perdería todo el sentido si lo hiciera.

Cuando leí la primera parte, me desengañé bastante: por su sinopsis, me esperaba una novela de ciencia-ficción entretenida que me fuera a gustar, y me encontré con un libro que me decepcionó. Sin embargo, las circunstancias me hicieron leer su segunda parte y, aunque lo empecé con miedo de que fuera a ser igual que la primera, acabó siendo una experiencia increíble. No os podéis hacer una idea de cuánto me hizo disfrutar esa segunda parte, os lo aseguro. Y es que en sus páginas encontré todo lo que me había faltado en su antecesora, y dejé de ver casi todo lo que antes no me había gustado. 

¿Queréis saber por qué? ¡Seguid leyendo!