¿Qué leí en enero y febrero? (Wrap up)

domingo, 26 de marzo de 2017

¡Hola! Hoy os traigo un tipo de entrada que me encanta hacer: un wrap up. 

Esta vez os hablaré de los libros que leí durante enero y febrero, pero la verdad es que no hay muchos títulos. En enero tuve los exámenes de la universidad y estaba muy enganchada a Pretty Little Liars, así que con esos dos factores solo leí un libro en todo el mes (y fue para clase). En febrero leí tres libros, y de los cuatro tengo algunas cosas que decir, así que ¡allá vamos!

Blogger Tricks

Sobre mi falta de motivación y algunas decisiones.

domingo, 5 de febrero de 2017

¡Hola! 

Esta va a ser una entrada corta y que, probablemente, borre dentro de un tiempo. Solo quiero compartir con vosotros mis decisiones de las últimas semanas. 

Volví al blog en diciembre con muchas ganas, sinceramente. Tenía algunas reseñas pendientes que me apetecía mucho publicar y me desahogué hablando de varios libros, pero la verdad es que la energía me duró poco. Pensaba que era una vuelta definitiva, pero me equivocaba. 

Estoy leyendo poco desde que empezó este curso, y la verdad es que simplemente no me apetece hacer reseñas. Hace tiempo que siento que mi blog necesita una renovación (tanto de diseño como de contenido), pero no saco el tiempo ni las ganas para llevarla a cabo. 

Este blog no deja de ser un hobby, y últimamente es el hobby que menos me apasiona. Me cuesta pensar qué publicar, me cuesta escribir, me cuesta contestar y devolver comentarios, me cuesta visitar otros blogs. Me cuesta mucho, no sé por qué, y he decidido que no voy a forzarlo más. 

Los hobbies tienen sus temporadas y esta parece no ser la idónea para mí con el blog. Así que voy a dejar de obligarme a pensar en este espacio, a escribir, a traer contenido. Sencillamente no me apetece. No estoy en una época mala de mi vida (sí muy estresante), aunque hay días mejores y peores, como le pasa a todo el mundo; pero en definitiva: no me pasa nada. Solo es que el blog no me apasiona tanto como lo hacía antes.

¿Quiere eso decir que lo voy a cerrar? No. Va a seguir abierto, obviamente, y cuando sienta sed de contaros algo vendré, lo escribiré y lo publicaré. Evidentemente, no voy a dejar de leer y voy a seguir usando mis redes sociales para compartir mis opiniones, pero no voy a pasar horas reseñando libros, al menos de momento. 

Lo mismo con los relatos semanales de El libro del escritor. Escribí el primero y no he escrito ninguno más. Mi intención era hacerlo, pero no me apetece obligarme a ello y seguir sintiéndome culpable por no llevar los retos al día. Cuando me apetezca escribir algún relato, lo haré y lo compartiré aquí con vosotros. 

No sé si me he explicado, pero lo he intentado. Os recuerdo que estoy en varias redes sociales (tenéis los enlaces en la parte derecha del blog), así que siempre podéis leerme ahí y hablar conmigo.

¡Hasta la próxima!

Booktag #16: Los mortífagos.

martes, 31 de enero de 2017

¡Hola, hola! Siento estas semanas de ausencia (por si no me leíste en twitter, la razón fueron los exámenes de la universidad). 

Últimamente me apetecía mucho hacer un booktag, ya que no os traigo uno desde agosto. Estoy nominada a algunos (como Stranger things o Lea Michele), pero como son sobre cosas que no he visto/escuchado/leído, pues he decidido hacer otro y dejar las nominaciones para otro momento. Espero que las bloggeras que me nominaron lo entiendan. 

Así que lo que os traigo hoy es...

Resumen de lecturas: diciembre de 2016.

miércoles, 11 de enero de 2017

¡Hola! 

Hoy os quiero hablar de los libros que leí durante el último mes de 2016. No he reseñado ninguno de ellos y no voy a hacerlo, así que seguramente esta entrada sea algo más extensa, porque quiero hablaros con cierto detalle de qué me han parecido estas lecturas y por qué, aunque desde luego no me voy a extender tanto como lo haría en una reseña. La razón por la que no he reseñado ninguno de estos títulos es simple: tenía reseñas pendientes desde verano que me apetecía más publicar; solo hace un mes desde que volví al blog, así que he tenido que elegir qué reseñar y qué no en estas semanas, y, desgraciadamente, algunos libros se han quedado sin una entrada individual... lo cual no significa que no quiera hablaros de ellos, aunque sea en un formato más breve. Así que por eso estamos aquí hoy.

¡Allá vamos!

"Qué bien lo pasamos anoche". (Relato)

domingo, 8 de enero de 2017


Le despertó un copo de nieve al caer sobre la punta de su nariz. Atontado, se incorporó y miró a su alrededor, preguntándose dónde estaba y, sobre todo, cómo había llegado hasta allí. Entonces, bajó la vista hacia su propio cuerpo y se descubrió a sí mismo envuelto en ropas destrozadas, deshilachadas. Apenas le protegían del frío. Pero lo peor de todo era que estaban cubiertas de sangre. Le dolía mucho el cuerpo, así que se preguntó si aquella sangre sería suya.
A su lado yacía un periódico que sí recordaba haber comprado esa mañana, en caso de que aún fuera aquel mismo día. La fecha, 1 de enero de 2017, estaba manchada por un par de gotas de sangre. Algo le dijo que era la misma sangre que cubría casi cada centímetro de su ropa.
Se incorporó y, tambaleante, dio unos pasos hacia ninguna parte. Estaba rodeado de nieve y de la más absoluta quietud. No se veía a nadie más allí, ni ningún vehículo con el que pudiera haber llegado a aquel lugar. Giró sobre sí mismo varias veces, sin decidir hacia qué dirección empezar a caminar, y sin quererlo acabó mareándose y cayó de nuevo al suelo.
Sentado en la espesa capa de nieve, sus ojos se humedecieron por la angustia y, finalmente, se echó a llorar. No podía creerse que aquello estuviera sucediendo. ¿De quién era aquella ropa? ¿Y aquella sangre? ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Por qué estaba solo? ¿Qué había pasado después de la cena?
Recordaba haber bebido tras las uvas, quizá más de la cuenta, pero nada fuera de lo habitual. Recordaba haberse puesto el abrigo, la bufanda y un par de guantes y haber salido con la intención de acabar en alguna discoteca. Iba a encontrarse con sus amigos de la universidad, pero no estaba seguro de haber llegado a verles.
En mitad de la confusión, una oleada de valentía le invadió el cuerpo y se volvió a levantar, echando esta vez a correr.
Desconocía cuánta distancia había recorrido, pero en algún momento la nieve se acabó y él entró en una avenida que no reconocía. Desorientado, caminó hasta que vislumbró en la siguiente esquina una figura masculina que no supo identificar. Conforme se fue acercando, reconoció a un compañero de clase con el que nunca se había llevado particularmente bien. Íñigo. Y lo peor de todo es que parecía herido y débil, como si le faltara toda la sangre que a él le manchaba.
—¿Se puede saber qué coño te pasaba anoche? ¿Por qué me hiciste… esto? —le espetó aquel muchacho, señalándose a sí mismo. Tenía heridas espantosas en los brazos y en la cara, y no quiso ni imaginar las heridas que habría bajo su ropa. Y hablando de su ropa… Estaba en el mismo estado que la suya: destrozada, como si un animal salvaje se hubiera dedicado a morder la tela hasta reducirla a nada.
—¿Qué ha pasado? —Su voz le sonó extraña, desconocida. Íñigo le miró y soltó una risa que le produjo un escalofrío.
—¿No te acuerdas? Los dos acabamos aquí después de ir de bares. Te acercaste a felicitarme el año nuevo, supongo, pero nunca llegaste a hacerlo. Ibas muy borracho. Vimos que se acercaba un camión y en cuanto pudiste me empujaste a él. Querías matarme… y lo conseguiste. Pero yo tiré de ti y el camión nos arrolló a los dos. Estamos muertos, Abel. 
¿Muertos? ¿Cómo podían estar muertos? ¿Qué camión? ¿Por qué había querido matar a Íñigo? Su compañero rio de nuevo y se encogió de hombros, como si estar muerto le divirtiera muchísimo. Luego comenzó a acercarse despacio a él y le dijo, con una inquietante sonrisa:
—Qué bien lo pasamos anoche.

De repente, despertó. Notaba la cara cubierta de sudor. A su lado, el reloj de la mesilla marcaba las siete de la tarde. La fecha era del día 1 de enero. Su cuerpo temblaba, por la resaca y por el frío, ya que se había dormido arropado solo por el periódico que compró antes de llegar a casa después de la noche de fiesta. Supuso que lo había estado leyendo hasta que el cansancio le había vencido. Aún recordaba el sueño que acababa de tener, así que rápidamente se fijó en la fecha del periódico. 
Había un par de gotas rojas sobre el papel.
Entonces, su móvil vibró. Desbloqueó la pantalla y se encontró con varios mensajes. La mayoría eran felicitaciones de nuevo año. En otros, algunos amigos le preguntaban dónde estaba, le hablaban sobre un atropello y le preguntaban si estaba bien. El último mensaje que había entrado era de Íñigo:
“Qué bien lo pasamos anoche, ¿verdad?”